Rigel en Inglaterra

domingo, julio 11, 2010

Sobre el sentido de la vida

Nacimos sin un manual de instrucciones, o quizás es que en nuestro afán por disfrutar de nuestra nueva vida lo tiramos sin leerlo. Sea como fuere, cuando formulamos las grandes preguntas —tal como ¿cuál es el sentido de la vida?— y nos pasamos unas horas dándole vueltas solemos terminar más confundidos que antes de empezar.

Las grandes religiones, tras cierto análisis, parecen ser esencialmente buenas intenciones rebozadas en múltiples capas de tradiciones y dogmas absurdos. La ciencia, este proceso de estudiar el mundo natural aceptando lo que las observaciones empíricas nos indican sin dejarnos llevar por nuestras preferencias o prejuicios, nos dice que somos una forma de vida más, un complejísimo autómata biológico con un metabolismo que, cuando ya no es capaz de mantenerse a sí mismo, hace que volvamos a la madre tierra [1].

He oído múltiples veces a ateos argumentando que, puesto que no hay dioses que nos digan lo que tenemos que hacer, somos nosotros mismos los responsables de darle sentido a nuestras vidas. Que debemos buscar en nuestro interior lo que verdaderamente es importante y que debemos perseguir este fin.

¿Pero por qué este empeño en que la vida debe tener significado? No digo esto como un lamento existencialista. ¡Ni mucho menos! Simplemente pongo en cuestión la visión de túnel que nos dice que si nuestra vida "no tiene significado" entonces es una vida sin valor.

Es un cliché decir que el universo es extremadamente complejo. Incluso si circunscribimos nuestro interés a lo que sucede en esta diminuta bolita de hierro fundido con impurezas a la que llamamos Tierra, sigue siendo absurdamente demasiado compleja para nuestras diminutas mentes de primate. No comprendemos ni el ecosistema en el que vivimos; no comprendemos ni nuestro contrato de teléfono móvil... ¿y pretendemos entender el sentido de la vida? ¿o la misma idea de que nuestra efímera existencia debe tener un "sentido"?

Ya no más. No entiendo casi nada, y buena parte de lo que creo entender probablemente sea un error. ¿Para qué frustrarse tratando de responder preguntas que ni sabemos por qué deberíamos responder? Devuelvo este examen absurdo al profesor y me voy fuera a tomar el sol en el parque. El profesor, por supuesto, era yo mismo. ¡Qué pérdida de tiempo!

Cada vez aprecio más la actitud de muchos maestros Zen, que lo único que tratan es de que dejemos de darle vueltas a la cabeza y simplemente vivamos cada momento tal y como llegue a nosotros, sin sobre-imponer nuestras ideas de si nos gusta o no nos gusta, de si es bueno o no es bueno y de si tiene sentido o no lo tiene.

Como diría el gran filósofo: ¡A rañala!

[1] Nótese cómo el Zen tiene un fundamento similar, solo que en vez de centrarse en comprender el mundo natural "ahí fuera" consiste en observar el dominio de nuestras experiencias subjetivas sin juzgarlas.

1 Comments:

  • hola sabes sin saber como llegue aqui puesto que estaba buscando informacion sobre rigel, pero lo que me sorprendio fue que llegue a un capitulo enlo que describes los sueños lucidos,,,, no se como decirlo, yo también estuve alli exactamente como mencionas lo de los bajos relieves y toda la información que dijiste yo la vi, la vivi, la respire y la sentí :D esto me hace muy feliz pues no lo puedo andar contanto por la vida o me dirán que estoy loca, pero ahora soy muy feliz, aligual que tu yo asta este momento lo veia solo como un bonito sueño, mi mail es sharcky50@hotmail.com por cualquier cosa :D

    By Blogger MaR+ha, at 9:00 p. m.  

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