jueves, julio 09, 2009
No es que no haya pasado nada interesante en los últimos meses, más bien es que han pasado demasiadas cosas y no sé muy bien como organizarlas en una entrada de blog.
A finales de mayo empecé a trabajar en Qualcomm, otra de estas empresas enormes. Curiosamente el estilo de trabajo es muy distinto a AMD –se parece más y más a Dilbert.
En cuanto al día a día he estado haciendo tareas que nunca había hecho antes, tales como hacer planes de proyecto. La más interesante ha sido revisar ciertas especificaciones de hardware y sugerir mejoras. Como las GPUs son procesadores de propósito específico, podemos cambiar su arquitectura y repertorio de instrucciones como nos parece. No es como diseñar una CPU que tiene que seguir estrictamente el repertorio x86.
Me ha costado semanas de discusiones y justificaciones, pero finalmente los ingenieros de hardware han aceptado todas mis propuestas. ¡Mola mucho haber diseñado/mejorado la semántica de unas cuantas instrucciones!
Por cierto, uno de los ingenieros con los que he trabajado fue el arquitecto jefe de la GPU de la XBox 360. Menuda cagalera me daba hablar con este tipo al principio... menos mal que es un tipo de trato muy normal –aunque sea jodidamente listo.
Hay una reflexión que quiero compartir con vosotros. El trabajar diariamente a tan bajo nivel, pensando al nivel de bits y de instrucciones de código máquina, hace que la diferencia entre software y hardware se emborrone completamente.
Cuando era un estudiante estos dos conceptos eran diametralmente opuestos. El hardware era algo fijo e inamovible, testeado a fondo y sin posibilidad de contener errores. El software era flexible, continuamente cambiante y siempre con cierta cantidad de bugs. El hardware era una roca y el software era la ola que chocaba contra ella.
Nada más lejos de la realidad. El hardware se programa de manera similar al software; sus especificaciones y funcionalidad también varían. Por supuesto que contiene errores, y son los programadores de los drivers los que tienen que hacer encaje de bolillos para sortear los bugs.
A fin de cuentas, tanto si un algoritmo está implementado en hardware como si está implementado en software, sigue siendo el mismo algoritmo. El software se compila, y una vez tiene la forma de un ejecutable es básicamente fijo e inamovible. Con el hardware pasa lo mismo: inicialmente tiene forma de código fuente con sus comentarios y demás. Luego pasa por unas etapas equivalentes a compilar y enlazar. Ese es el punto en el que la mayoría de los programadores obtienen acceso al hardware: cuando ya está congelado.
Para el usuario del software, éste es tan fijo como el hardware sobre el que se ejecuta. El software es sólo "soft" para nosotros los programadores que tenemos la oportunidad de modificarlo. El hardware nos parece "hard", pero solamente porque hemos llegado tarde. Si hubiésemos visto cómo fue desarrollado descubriríamos que en realidad todo es software. O mejor dicho, todo es computación. La diferencia es púramente conceptual.
Tras esta reflexión tan Zen os dejo para que podáis pensar en ello por vosotros mismos.
sábado, mayo 16, 2009
Fin de semana largo
El lunes que viene es festivo en Canadá. No tenemos planes para este puente y el clima no ayuda: este año la primavera está remolona y todavía hace bastante frío. De hecho he tenido que sacar a los tomates del balcón porque lo estaban pasando mal.
Más noticias:
Más noticias:
- Mayu tiene algo de fiebre y está descansando. No parece nada serio.
- Ayer vi Cashback, una peli que no sólo tiene desnudos gratuitos sino que también tiene un buen argumento y es divertida. Sólo por los desnudos merece la pena, por cierto.
- Nos ha llegado el cheque con la devolución de Hacienda. Son casi tres mil dólares del ala; no es moco de pavo.
No sé qué hacer. Gastarme una pasta para sacar cuatro fotos desenfocadas en blanco y negro de un trozo de papel arrugado me parece una estupidez. Lo cual no quita que me apetezca hacerlo. Alternativamente podría alquilar una cámara, pero sé que no sería lo mismo. Las compulsiones humanas son bien raras.
Encima de este batiburrillo oigo a la vocecita budista que me dice que debería limitarme a observar el deseo de comprar la cámara y tratar de comprenderlo mejor. Empiezo a pensar que todas las vocecitas merecen el patíbulo.
Tras este monólogo Smeagol-Gollum os dejo. Agradecería sugerencias sobre si comprar la cámara, mandar la pasta a la Cruz Roja o qué hacer.
Actualización: Mayu se pasó el sábado y el domingo durmiendo como una marmota para recuperarse; creo que no exagero si digo que durmió dieciocho horas diarias dos días seguidos. Esta mañana insistí y me puse pesado para que saliera conmigo a dar un paseo. Tras mucho gruñir y quejarse terminó cediendo de mala gana.
Al salir estaba con el ceño fruncido, a medio paseo estaba normal y poco después estaba ya de buen humor y riéndose. Sucedió exactamente como me imaginaba; la conozco como si la hubiera parido. Esta tarde está ya completamente recuperada :)
sábado, mayo 09, 2009
Por qué no deberías estar tan seguro de tu dios
En esta entrada intentaré explicar el razonamiento que me parece más efectivo en sembrar la semilla de la duda en un creyente. Es sencillo, no se limitan al cristianismo y quiero dejarlo por escrito como referencia en el futuro. No se basa en ideas originales, pero que yo recuerde nunca las he visto escritas y enlazadas de esta manera.
El razonamiento comienza así: los niños criados por cristianos tienden a ser cristianos de adultos; igualmente, los niños criados por hindúes tienden a ser hindúes de adultos. Según un estudio que se realizó hace unos años en Gran Bretaña, once de cada doce personas continúan la religión de sus padres, y este hecho no depende de la religión en particular profesen los padres. Dicho de otro modo: la gran mayoría de la gente no elige su religión sino que la hereda de sus progenitores.
¿Cómo puedes estar tan seguro de que la religión de tus padres es la única verdadera y todas las demás están equivocadas? De haber nacido en otra familia entonces casi con certeza seguirías una religión distinta. Por tanto, en el instante en el que defiendas tu opinión basándote no en hechos sino en tu fe estás admitiendo que la opinión que defiendes es arbitraria, puesto que tú no has elegido tu fe sino que la has heredado. De haber nacido en otra familia defenderías una posición contraria y lo harías igualmente sin base alguna.
Brahma, Zeus u Odín te parecen seres imaginarios solamente porque tus padres te convencieron de que el único dios verdadero es el suyo. Nunca te has molestado en refutar que Ganesha existe. Sin embargo, cuando un ateo razona que tu dios es igualmente imaginario te niegas a aceptar cualquier razonamiento. Pareces que todavía no has descubierto que ya eres ateo frente a Odín, Zeus y tantos otros más; lo único que hemos hecho algunos es añadir uno más a tu lista de seres mitológicos. Tan sólo hemos ido un dios más allá.
Debo hacer una pequeña aclaración: lo que he dicho anteriormente no es la principal razón por la que yo particularmente he elegido ser ateo. Esto se debe a que es que en un mundo hipotético en el que absolutamente todo el mundo profesase la misma religión teísta el argumento que acabo de hacer ya no sería aplicable. Sólo sirve para intentar abrir la mente de un creyente que desprecia todas las demás religiones y, con suerte, hacer que sea un poco más tolerante.
A primera vista puede sonar hipócrita que un ateo militante hable de tolerancia, pero en realidad tiene sentido. Mi militancia no tiene como objetivo producir erradicar las religiones teístas, sino hacer ver a los creyentes lo arbitrario de su fe. Que se vuelvan ateos o no es simplemente un efecto secundario que no me desagrada.
En mi opinión, el argumento principal a favor del ateísmo se fundamenta en que cualquier creencia en un fenómeno sobrenatural es no-falsable. Es decir, que por muchas pruebas y evidencia que tengas, nunca podrás demostrar que es falsa. Por ejemplo, no puedes demostrar que los pegasos no existen. Tan sólo podrás decir que nadie los ha visto y que son implausibles evolutivamente.
Si no se puede nunca demostrar que una afirmación es falsa, entonces yo la rechazo por principio, porque el número de ideas no-falsables es infinita: gnomos, hadas, dioses varios, espíritus, etc. ¿Cómo elegir entonces en cual de ellos creer y en cuales no? ¿Qué criterio usar? No parece sensato simplemente creer que todo aquello que puedas imaginar es automáticamente cierto. Sin evidencia no hay conocimiento sino superstición.
El filósofo y matemático Bertrand Russell elaboró sobre esta idea en lo que se conoce como la tetera de Russell. Recomiendo mucho leer sobre el tema.
Con esto termino la entrada. Haré un esfuerzo para no volver a tratar el tema de las religiones teístas y de los fenómenos sobrenaturales en general. Creo que he dejado mi punto de vista muy claro y dudo que cambie en el futuro.
El razonamiento comienza así: los niños criados por cristianos tienden a ser cristianos de adultos; igualmente, los niños criados por hindúes tienden a ser hindúes de adultos. Según un estudio que se realizó hace unos años en Gran Bretaña, once de cada doce personas continúan la religión de sus padres, y este hecho no depende de la religión en particular profesen los padres. Dicho de otro modo: la gran mayoría de la gente no elige su religión sino que la hereda de sus progenitores.
¿Cómo puedes estar tan seguro de que la religión de tus padres es la única verdadera y todas las demás están equivocadas? De haber nacido en otra familia entonces casi con certeza seguirías una religión distinta. Por tanto, en el instante en el que defiendas tu opinión basándote no en hechos sino en tu fe estás admitiendo que la opinión que defiendes es arbitraria, puesto que tú no has elegido tu fe sino que la has heredado. De haber nacido en otra familia defenderías una posición contraria y lo harías igualmente sin base alguna.
Brahma, Zeus u Odín te parecen seres imaginarios solamente porque tus padres te convencieron de que el único dios verdadero es el suyo. Nunca te has molestado en refutar que Ganesha existe. Sin embargo, cuando un ateo razona que tu dios es igualmente imaginario te niegas a aceptar cualquier razonamiento. Pareces que todavía no has descubierto que ya eres ateo frente a Odín, Zeus y tantos otros más; lo único que hemos hecho algunos es añadir uno más a tu lista de seres mitológicos. Tan sólo hemos ido un dios más allá.
Debo hacer una pequeña aclaración: lo que he dicho anteriormente no es la principal razón por la que yo particularmente he elegido ser ateo. Esto se debe a que es que en un mundo hipotético en el que absolutamente todo el mundo profesase la misma religión teísta el argumento que acabo de hacer ya no sería aplicable. Sólo sirve para intentar abrir la mente de un creyente que desprecia todas las demás religiones y, con suerte, hacer que sea un poco más tolerante.
A primera vista puede sonar hipócrita que un ateo militante hable de tolerancia, pero en realidad tiene sentido. Mi militancia no tiene como objetivo producir erradicar las religiones teístas, sino hacer ver a los creyentes lo arbitrario de su fe. Que se vuelvan ateos o no es simplemente un efecto secundario que no me desagrada.
En mi opinión, el argumento principal a favor del ateísmo se fundamenta en que cualquier creencia en un fenómeno sobrenatural es no-falsable. Es decir, que por muchas pruebas y evidencia que tengas, nunca podrás demostrar que es falsa. Por ejemplo, no puedes demostrar que los pegasos no existen. Tan sólo podrás decir que nadie los ha visto y que son implausibles evolutivamente.
Si no se puede nunca demostrar que una afirmación es falsa, entonces yo la rechazo por principio, porque el número de ideas no-falsables es infinita: gnomos, hadas, dioses varios, espíritus, etc. ¿Cómo elegir entonces en cual de ellos creer y en cuales no? ¿Qué criterio usar? No parece sensato simplemente creer que todo aquello que puedas imaginar es automáticamente cierto. Sin evidencia no hay conocimiento sino superstición.
El filósofo y matemático Bertrand Russell elaboró sobre esta idea en lo que se conoce como la tetera de Russell. Recomiendo mucho leer sobre el tema.
Con esto termino la entrada. Haré un esfuerzo para no volver a tratar el tema de las religiones teístas y de los fenómenos sobrenaturales en general. Creo que he dejado mi punto de vista muy claro y dudo que cambie en el futuro.
viernes, mayo 01, 2009
Cataratas del Niágara
Ayer pasamos el día entero en las Cataratas del Niágara. Hay un tren que va desde Toronto hasta allí y luego continúa todo el camino hasta Nueva York. Sorprendentemente para bastante a menudo y va despacito. Se tarda unas dos horas en llegar hasta las cataratas desde la estación central de Toronto. Una vez llegas te sorprende lo chiquitina que es la estación de tren. Además, cuando sales no ves ni una indicación de en qué dirección están las cataratas. Afortunadamente miré el mapa antes de salir de casa y no tuve problemas en guiar a la guapa que me acompañaba.
El paseo desde la estación hacia las cataratas remonta el curso del río durante unos cuatro kilómetros. Los tres primeros son muy agradables porque la calle que bordea el río está plagada de pensiones familiares muy pintorescas y bien cuidadas. Cuando las cataratas son ya visibles te encuentras con un horror de explotación comercial masiva que desprecia la belleza natural del lugar. Afortunadamente no tienes por qué mirar al espanto de casinos, torres y hoteles gigantescos.
Las cataratas están divididas en dos secciones. La primera es perpendicular al río y de perfil recto. La segunda es la más conocida; tiene forma de herradura y es corta al río transversalmente. Desde el lado estadounidense las vistas son muy malas debido a la forma y la posición de las cataratas, pero desde el lado canadiense se disfrutan en su plenitud. Hay un par de puentes por los que puedes cruzar la frontera si quieres.
Entre los visitantes vimos a una pareja de Mennonitas vestidos de la manera tradicional. Nos aclararon que no son Amish, aunque no hay grandes diferencias.
Os dejo con las fotos, que hablan por sí mismas. La impresión que producen es igualita a cuando estás allí en persona, con el único matiz de que no oyes el rumor de las cataratas, que resuenan como un trueno ininterrumpido. Un comentario: las cataratas apuntan hacia el suroeste, por lo que al intentar hacer fotos tendrás que pelearte con el contraluz. Aborrezco los flash, pero no tuvimos más remedio que usarlo en varias fotos.
domingo, abril 19, 2009
¿Está el Universo diseñado para que los humanos vivamos en él?
Últimamente estoy leyendo libros sobre filosofía, espiritualidad y su relación con la ciencia. Dos de estos libros comentan un hecho científico muy curioso: parece ser que si las constantes que aparecen en las leyes de la física fuesen tan sólo mínimamente distintas, los seres humanos nunca podrían haber existido. No sólo eso, otros valores del Universo, tales como la masa total del mismo, también deben tener un valor muy preciso o de otro modo tampoco existiríamos. Hablamos de desviaciones ínfimas: una parte por 10^120 en el caso de la constante cosmológica.
Una explicación posible es que Dios creó el Universo seleccionando con mimo el valor de estas constantes para permitir la vida en la Tierra. Piensa un rato sobre ello y luego continúa leyendo.
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¡Piensa, perra!
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Efectivamente, decir que fue Dios no explica una mierda. Es un ejemplo del argumento por ignorancia. No sabemos por qué {las constantes de Universo tienen este valor, el Sol un día desapareció (eclipse), la gente se muere}, por tanto lo que pasa es que Dios tiene un plan. Como los cylon, pero a lo grande.
No; si no sabemos por qué o cómo sucede algo, simplemente no sabemos. De la falta de conocimiento no se pueden extraer conclusiones, ni tampoco se puede usar como justificación para aceptar cualquier creencia comodín. Decir que fue Dios explica exactamente lo mismo que si decimos que fue Santa Claus. Mi favorito personalmente es el Unicornio Rosa Invisible. A pesar de ser invisible sabemos que es Rosa gracias a un acto de fe.
Además, ¿qué nos hace pensar que hay un creador que ha seleccionado los valores de estas constantes? ¿sabemos con certeza que sea posible que los valores de estas constantes fuesen diferentes? La física actual toma como entradas valores tales como la masa del electrón. Es incapaz de explicar hoy día por qué la masa del electrón es esta y no otra. Sin embargo, es posible que en un futuro se determine que la masa del electrón está intrínsecamente ligada con el valor de otras constantes y finalmente se no queden grados de libertad. Es decir, que se descubra que el Universo es como es porque no puede ser de ningún otro modo. Pero esto es solamente una conjetura de momenti.
Todavía hay más agujeros en el argumento teísta. Somos tan egocéntricos que lo primero que nos viene a la cabeza para justificar la existencia del Universo somos nosotros mismos. Dios ha creado el Universo. ¿Qué podría tener en mente...? ¡Ah, sí! Un simio sin pelo que vive en la corteza fría de una bola diminuta de hierro fundido que gira alrededor de una estrella del montón en la zona exterior de una galaxia sin interés particular.
Está tan justificada esa conclusión como la de que Dios lo que quería eran tomates cherry -- sin duda mucho más apetecibles que los humanos. O lombrices de tierra, o cristales de cuarzo. A lo mejor Dios lo que quería era pasar unas vacaciones en el Caribe. Los humanos le vienen bien para servirle cócteles. Son lo bastante inteligentes para preparar bebidas alcohólicas, pero no para darse cuenta de lo insignificantes que son en la inmensidad del Universo.
En general, preguntarse por qué se cumplen ciertas condiciones que son estrictamente necesarias para que podamos vivir es un ejemplo de una pregunta mal formulada. ¡Es que si no se diesen las condiciones para nuestra vida en la Tierra no estaríamos aquí haciendo preguntas estúpidas! En un planeta inerte como Venus no hay ningún venusiano preguntándose por qué las condiciones de su planeta no son compatibles con la vida. Es de una obviedad aplastante.
Dicho de otro modo, los teístas que usan el argumento de las constantes físicas para justificar sus dogmatismos lo único que logran es demostrar sus propias limitaciones mentales. Esto es casi una tautología; si fuesen capaces de razonar no aceptarían ninguna idea como acto de fe, sino que exigirían siempre demostraciones empíricas.
sábado, abril 11, 2009
Fotos de mis bebés
Os presento a mis bebés:
1- Tres mini-rosales. Han crecido una barbaridad desde que los compramos. Pretendemos mantenerlos más o menos del tamaño que tienen ahora podándolos regularmente.
2- Nueve fresales chiquitines. Venían juntos y no quise separarlos para no dañar las raíces. Imagino que algunos la palmarán, pero no es problema. Están muy sanotes y esta mañana he visto que ya dieron una florecita.
3- Varios brotes de tomates cherry. Trasplantamos los tres más grandes cada uno a un tiesto de 10L. Recientemente están un poco pachuchos porque los dejé en el balcón para que les diera el Sol cuando las temperaturas eran demasiado bajas. Parece ser que hay que mantenerlos a al menos diez grados. Espero que se recuperen. Si no, los sustituiré por tres de los siguientes brotes que nos quedan. El color marrón de los tiestos es porque están hechos de turba.
Estos días estoy preparando un sistema de riego por goteo basado en la fuerza de la gravedad. Tiene que estar listo antes de que nos vayamos de vacaciones.
miércoles, abril 08, 2009
¿Es efectivo tirar a matar en casos de terroristas suicidas?
Sólo quería compartir una idea breve con vosotros. Mirando qué pasó con el caso de de Menezes, el chico brasileño al que la policía británica mató de disparos a la cabeza en el metro de Londres en 2005, veo que mantienen la política de tirar a matar en el caso de sospechosos de terrorismo. Lo que se conoce como "mata primero y pregunta después". El argumento que esgrimen estos {cafres|idiotas} es que disparar a la cabeza es la única forma segura de que las posibles bombas que lleve el terrorista pegadas al cuerpo no se denoten.
Estos subnormales no se dan cuenta de que si yo soy un terrorista y sé que la policía va a tirar a matar, entonces en vez de activar la detonación de la bomba cuando yo apriete un botón, lo que voy a hacer es diseñar el mecanismo de manera que la bomba se detone cuando deje de pulsarlo. Es decir, yo voy tan tranquilo en el metro con la mano en el bolsillo y el botón apretado hasta que Alá me diga que es el momento de decorar el metro con mis tripas y entonces suelto el botón.
Si la poli me pilla por el camino y me pega un tiro en la cabeza, la decoración del metro es la misma papilla de tripas.
Son gilipollas. Lo único que consiguen así es cargarse inocentes de vez en cuando por error. A los terroristas suicidas ni les va ni les viene que les disparen a la cabeza. Por eso se llaman "suicidas".
¿Los que toman estas decisiones son así de imbéciles o hacen un cursillo para aparentarlo?
La noticia del pobre kioskero que se cargaron hace unos días mientras volvía del trabajo me ha puesto de mala hostia. Véase http://meneame.net/story/informes-testigos-afirman-hombre-muerto-durante-g20-fue-golpeado#comment-5.
domingo, marzo 15, 2009
Chade-Meng Tan y la paz mundial
Quiero hablaros de un tipo curioso llamado Meng. A mediados de los noventa era un ingeniero informático en Singapur con cierto prestigio. Más adelante fue uno de los primeros empleados de Google, donde adquirió el hábito de sacarse fotos con todo aquel famoso que pisase el suelo de las oficinas centrales de Google. Su título en el trabajo era "Jolly Good Fellow (which nobody can deny)". Es un juego de palabras entre dos versos de la canción "Porque es un chico excelente" y el título que se da en los países angloparlantes a los ingenieros de más alto nivel (Fellow).
Ya por entonces era conocido como un alguien que llevaba la sonrisa puesta todo el día y que tenía un sentido del humor extraño pero contagioso.
Como todos aquellos primeros empleados, se hizo rico de la noche a la mañana cuando Google entró en bolsa en el 2004. La mayoría de nosotros en esas circunstancias probablemente dejaríamos nuestro trabajo, compraríamos una casa lujosa en un sitio agradable y nos dedicaríamos a la jardinería a partir de entonces. O nos lo gastaríamos todo en putas, alcohol y drogas, que en el fondo es lo mismo.
Sin embargo, Meng siguió otro camino. Para comprender por qué debemos viajar en el pasado aproximadamente un año antes de que eso sucediera. En una tarde de verano del 2003 mientras estaba paseando, Meng tuvo una epifanía: sin motivo aparente adquirió la sólida aspiración de salvar el mundo. Decidió que si algún día se hacía rico, dedicaría su vida a la humanidad trayendo la paz mundial.
No sé a vosotros, pero a mí eso me pasa todos los lunes; más que nada porque sé que no voy a ser rico en mi puta vida. Pero Meng como os comenté se encontró un año más tarde exactamente en esa situación. Y no se echó atrás, lo cual es admirable.
Tras meses pensando en cómo alcanzar la paz mundial, y con varios intentos fallidos a esas alturas, se le hizo evidente que intentar poner en marcha un plan magistral que requiriese una gran organización no iba a funcionar nunca.
Para poder conseguir su grandioso objetivo necesitaría que el cambio viniese desde dentro de cada uno. Es decir, decidió que debe ser un proceso paulatino en el que muchas personas, de motu propio, decidan aportar su granito de arena a la paz mundial por la sencilla vía de mejorarse a sí mismas cultivando su paz interior, su amabilidad y su compasión. Esta mejora, según su plan, se produciría gracias a prácticas contemplativas y entrenamiento mental: lo que solemos llamar meditación.
Pero la meditación existe desde hace siglos y no vemos que haya paz mundial todavía. Algo falta. ¡Falta que la practique mucha gente! ¿Y cómo conseguirlo? Meng tiene un plan de tres etapas.
La primera es mejorarse a sí mismo. Dice que en esta vida quiere alcanzar el punto en el que sea siempre amable con todo el mundo. Me parece loable, aunque no creo que sea fundamental para conseguir la paz mundial, francamente.
La segunda es eliminar el misticismo y el tufillo anticuado/religioso que impregna la meditación hoy día. La forma de lograrlo es aplicar el método científico para desarrollar la meditación del mismo modo en que la medicina ha avanzado en Occidente el el último par de siglos. Cuanto mejor comprendamos cómo y por qué meditar mejora el carácter de la gente, mejor preparados estaremos para convertirla en una herramienta eficaz y convincente. En esta década se han hecho avances importantes en esta área y se sigue investigando intensamente con resultados muy prometedores. Aquí Meng dice que su labor se limita a apoyar económicamente a los proyectos de investigación que ya existen.
La tercera etapa, que es parcialmente dependiente de la segunda, es probablemente la más complicada. Consiste en hacer que la meditación deje de ser del dominio de hombres viejos, calvos y con túnicas naranja. Tiene que ser estar alineada con la vida y el interés de la gente de la calle. Afortunadamente existe un precedente que nos puede dar pistas sobre cómo conseguirlo. Se trata de el ejercicio físico.
En 1927 un grupo de científicos fundaron el "Laboratorio de la Fatiga de Harvard" para estudiar el efecto del ejercicio. En aquella época debió de ser difícil hacer algo así a un grupo de científicos respetables, "perdiendo el tiempo" investigando algo tan frívolo como el ejercicio, pero tuvieron éxito. Uno de sus hallazgos más importantes fue que el ejercicio cambia la fisiología de quienes lo practican. Quien hace ejercicio regularmente es más sano y puede operar más eficientemente a nivel físico.
Hoy día, y gracias al trabajo pionero de aquellos científicos y quienes les siguieron, el ejercicio físico ha adquirido cuatro cualidades:
- Todo el mundo sabe que "hacer ejercicio es bueno para ti". No hay discusión alguna en este tema. Aunque no todos hacemos ejercicio regularmente, tenemos una vocecita que nos dice que deberíamos si queremos estar más sanos.
- Quien quiere hacer ejercicio puede aprender cómo. La información está disponible por todas partes en forma de gimnasios, centros de deportes, etc. Además, todo el mundo conoce a alguien que hace ejercicio regularmente y que puede aconsejarles cómo empezar.
- Mucha gente (al menos en Norteamérica) puede hacer ejercicio en el trabajo. Muchas oficinas tienen gimnasio propio o al menos los empleados reciben descuentos para ir al gimnasio si quieren. Los empresarios saben que los empleados que hacen ejercicio son más sanos y más productivos.
- El ejercicio se da por hecho. Esto se manifiesta en que cuando dices que vas al gimnasio o a hacer footing, nadie te mira raro ni piensa que eres una especie de hippy desfasado. De hecho sucede lo contrario: si discutes contra los beneficios del ejercicio la gente te mira raro.
Ahora bien, ¿cómo lograr que la meditación adquiera el mismo status que el ejercicio? Parte del trabajo está hecho puesto que el estudio y la validación científica sin duda ayudarán a lograr los puntos 1 y 4.
Aquí Meng ha decidido recurrir a lo que se llama "Inteligencia Emocional". Es un término acuñado por Daniel Goleman en su libro con el mismo título. Es ya un término bastante conocido, y aunque no mucha gente sabe qué significa exactamente, existe ya la impresión de que es algo positivo que nos puede ayudar a lograr nuestros objetivos: ser más efectivos en el trabajo, lograr ascensos, tener mejores relaciones, etc. Es decir, está alineada con los deseos de la gente de a pie.
Aprovechándose del tirón de la Inteligencia Emocional, Meng y sus colaboradores han empezado a desarrollar un programa que dice ser capaz de aumentarla. Está fundado parcialmente en técnicas meditativas tradicionales, pero con la nueva etiqueta de la I.E. está teniendo mucho éxito atrayendo a gente que probablemente nunca pisarían un templo. El programa de momento está circunscrito a los empleados de Google pero sólo como proyecto piloto. Una vez esté mejor desarrollado pretenden hacerlo disponible al público en general.
Me parece apasionante :-)
lunes, febrero 09, 2009
Delirios de un acatarrado
Ahora que el invierno empezaba a ceder me he cogido un catarro. Como estoy en casa sin trabajar, aprovecharé compartiré con vosotros algunas ideas que me rondan la cabeza últimamente.
Soy consciente de que, entre los habitantes de este planeta, he sido un afortunado. Nací en una buena familia dentro de un país desarrollado. Al contrario que nuestros abuelos, nunca pasé hambre ni tuve que ir a la guerra. Tengo un trabajo que me gusta y que paga nuestras facturas holgadamente.
Creo que el deber de quien más tiene es compartir. Esta idea no se origina en la espiritualidad ni en una firme convicción en la justicia social, sino en el reconocimiento de que ha sido sólo el azar quien ha hecho que tuviese una vida fácil. De haber nacido en otro tiempo o en otro lugar, hoy podría tener apenas suficiente para subsistir.
Que muchos de nosotros hayan nacido en condiciones difíciles es algo que no podemos cambiar. Sin embargo, lo que la suerte no les ha dado a nuestros hermanos y hermanas, podemos dárselo nosotros. Cuando pensamos en darnos un capricho caro, ¿por qué no nos preguntamos si ese dinero podría tener mejor destinatario? ¿A qué se debe que sigamos tan centrados en nosotros mismos cuando sabemos que muchos otros sufren? ¿Por qué valoramos nuestro bienestar muy por encima del bienestar de los demás?
La facultad de medicina de la prestigiosa Universidad de Stanford ha abierto recientemente un centro para investigar el origen y las bases de la compasión y el altruismo. Las investigaciones serán de naturaleza multidisciplinar y tratarán de responder preguntas tales como "¿Qué hace a algunas personas comportarse de forma más amable y compasiva con los demás?" y "¿Existen prácticas que sirvan para enseñar a la gente a ser más compasiva?".
Hasta el momento, la ciencia apenas ha estudiado este comportamiento humano. Stanford pretende aprovechar el conocimiento de monjes budistas y de otras tradiciones contemplativas para tomar hipótesis de trabajo sobre las cuales investigar. De hecho, el Dalai Lama ha donado 150.000 dólares para esta iniciativa.
Quisiera aclarar el término compasión, que en la filosofía budista tiene un significado algo diferente al que recoge la RAE. En vez de ser un mero sentimentalismo, se compone de cuatro elementos:
- Un elemento afectivo, que incluye sentimientos preocupación y empatía por la persona que sufre.
- Un elemento cognitivo, que incluye la comprensión del origen del sufrimiento de otra persona.
- Un elemento de motivación, que incluye el deseo de terminar con el sufrimiento de esa persona.
- Un elemento de comportamiento, que incluye el acto de reducir el sufrimiento de otra persona.
Por lo que he leído, son necesarias unas 10.000 horas de práctica para llegar a ser un experto en un área. Importa poco de qué se trate: tocar un instrumento, programar o meditar. Para hacerse una idea de cuánto tiempo es esto, podemos imaginarnos practicar 3 horas al día de media durante 10 años. Es decir, un huevo de tiempo.
Exceptuando tu profesión, ¿tienes la motivación suficiente para convertirte experto/a en algo más? Yo me lo estoy planteando con el objetivo de ver por mí mismo lo que cuentan los monjes budistas en los libros que he leído. El riesgo es perder cantidades absurdas de tiempo que podría haber dedicado a otras actividades más útiles tales como la papiroflexia, contar ranas o descubrir si los pepinos tienen una tercera utilidad.
Por otra parte, los beneficios que prometen son, diría yo, casi tan necesarios como tener comida en el plato cada día: desarrollar la compasión, ser más amable con los demás, ser menos egoísta. Hace quince años leí en un letrero una frase que todavía hoy me hace reflexionar: "Es agradable ser importante pero es más importante ser agradable". La breve alegría de tener un BMW o un artilugio electrónico de última generación palidece al compararla con la satisfacción profunda que obtienes al saber que has mejorado la calidad de vida de gente necesitada, aunque nunca llegues a verlos.
Pierde el miedo que te impide ayudar a los demás.
Termino la entrada con una cita del Dalai Lama:
Si deseas hacer felices a los demás, practica la compasión. Si deseas ser feliz tú mismo, practica la compasión.
domingo, febrero 01, 2009
Alubias pintas con chorizo :)~~~
La semana pasada intentamos encontrar algún restaurante español en Toronto. La búsqueda fue en vano; sólo dimos con comederos tal como estos:
- Embrujo flamenco. Sirven platos tales como "Verengenas fritas con alioli" (sic), "Carpaccio de melón con queso [griego] feta", "Avestruz a la parrilla" y "Datiles con bacon" (sic). Muy flamenco y muy español, sí.
- Casa Barcelona. El nombre era prometedor al no mencionar los dos grandes topicazos de los toros y el flamenco. Hago clic en el enlace... y veo mariachis. Fue un momento goatse, de esos que te causan tal impresión que se te quedan grabados en la retina a fuego y dolor. Pero eso no es todo. Este valiente reportero siguió algunos enlaces más y dio con fotos de danza del vientre. Repito para los despistados: danza del vientre. Ni me atreví a abrir el menú, que ya tuve bastante shock con aquello.
Dado que no hay ningún restaurante español que merezca ese nombre, cambiamos de estrategia. Buscamos restaurantes franceses, que aunque no sea lo mismo, la cocina francesa recuerda a la cocina vasca (o viceversa). Tampoco dimos con un sitio que nos dejase a gusto; si vamos a gastarnos $70 en una comida tendrán que servirnos algo verdaderamente atractivo.
Finalmente tuve que remangarme y hacerlo yo mismo. Fuimos al súper, compramos alubias pintas, morcilla y un embutido parecido a chorizo. Me alegra decir que la operación fue más que aceptable a pesar de que algunos ingredientes no estaban a la altura y de que hacía años que no preparaba un plato de alubias.
Nos pasaremos el resto de la tarde Mayu y yo evaluando mútuamente la intensidad de los gases que sin duda vamos a producir. Al diablo con el efecto invernadero.
