Rigel en Inglaterra

domingo, diciembre 14, 2008

J-Town

Tengo varias entradas a medio hacer por culpa de que los iMac no tienen un lector de tarjetas integrado. Cuando consiga uno podré acabar los artículos.

Mientras tanto quería dar señales de vida. Ayer Mayu y yo fuimos a J-Town, un conglomerado de seis o siete tiendas de productos japoneses. Me llamó la atención particularmente una de ellas que alquila DVDs de series japonesas. Las tramas son tan complejas que en las paredes han puesto posters con grafos que explican las relaciones entre personajes.

En el centro de J-Town hay una tienda de alimentación bastante grande. Tienen todo tipo de ingredientes, condimentos y salsas indispensables para un japonés. Los dos o tres extranjeros que estábamos allí teníamos que adivinar lo que eran la mayoría de los productos, pues las etiquetas están en japonés y los empleados no se molestan en poner letreritos en inglés.

Entre otros condimentos sorprendentes para un occidental, nos hicimos con unos paquetitos de natto, que son judías de soja cocidas y fermentadas con una bacteria llamada Bacillus Natto (¡sorpresa!). Sólo lo he probado en un par de ocasiones. Tiene una fragancia bastante intensa que recuerda al queso de cabra. El sabor es difícil de describir, probablemente porque cuando estás comiendo natto no puedes dejar de pensar en el aspecto que tiene. Las judías, por efecto de la bacteria que las fermenta, están cubiertas por algo que solo puedo describir como mocos de alien. Estas fibras resbaladizas y pegajosas se extienden del cuenco a tu boca cada vez que intentas saborear las judías cocidas.

Foto de la Wikipedia para que me creáis:

Por si seis paquetes individuales de estas judías no fueran suficientes, aprovechamos a comprar un kilo de judías de soja secas. Del mismo modo en que puedes usar yogur para convertir leche en más de lo mismo, puedes cocer tú mismo las judías, mezclarlas con natto, dejarlas fermentar y consigues así más natto. En estos momentos estoy preparándolo (jeje).

Edición:Tras 24 horas fermentando, hemos abierto el horno para comprobar si el experimento funcionó. Al remover un poco las alubias un fuerte olor a amoníaco me dijo que aquello salió mal. Fue entonces cuando Mayu dijo: ¡Ooh! ¡Olor a natto de verdad! Lo probó y dijo que así es como se supone que es el natto a la antigua. El que venden ahora en las tiendas está tratado para quitarle el olor a amoníaco. El sabor en sí no está nada mal, debo decir.

1 Comments:

  • Después de haber probado kéfir tendré que volver a sacar el quimicefa :)

    Gulín

    By Anonymous Anónimo, at 10:22 p. m.  

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